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Biografia - Juan Bautista Gutierrez

Biografía

Don Juan Bautista Gutiérrez nació el 14 de Junio de 1896 en Campiellos, Sobrescobio, Asturias, España. Sus padres, Dionisio Gutiérrez y Casimira Blanco, tuvieron 4 hijos: Adela, Casimiro, Modesta y el menor, Juan Bautista.

Cuando don Juan Bautista tenía 6 años de edad (1902), su papá, Dionisio Gutiérrez, emigró a América siguiendo los consejos de un gran amigo, quien le decía que estaba en Cobán, Guatemala, y que era un lugar muy bonito y muy fácil para trabajar. En búsqueda de oportunidades y de un mejor futuro para él y su familia, Dionisio salió del puerto de Gijón rumbo a Veracruz (México) donde desembarcó y tomó el tren a Tapachula, desde donde partió a caballo rumbo a Guatemala.

En la búsqueda de Cobán, don Dionisio Gutiérrez llegó a San Cristóbal, Totonicapán, pueblo que le pareció muy pintoresco y que le recordó a Campiellos. Llegó de noche y en seguida los vecinos le brindaron toda la ayuda que pudiera necesitar. Estando allí se dio cuenta  que en ese pueblo hacían falta muchas cosas.

Don Dionisio Gutiérrez inició su vida en Guatemala alquilando un cuarto donde dormía y al mismo tiempo utilizaba de tienda (posteriormente compró la casa donde alquilaba ese cuarto). Su primer negocio fue la compra de granos básicos por quintal en Quetzaltenango (como arroz, frijol y azúcar) para luego venderlos por libra en San Cristóbal.

El 99% de la población de San Cristóbal era Maya, a excepción de las familias Peñalonso, Botrán y Gutiérrez. Al llegar a San Cristóbal, don Dionisio se dio cuenta que la población indígena comía con las manos, lo cual causaba que se enfermaran constantemente, por lo que les enseñó a comer con cubiertos, pero como no habían en San Cristóbal, él los empezó a vender.

Al emigrar a Guatemala, don Dionisio enviaba a su esposa una carta y dinero en cada barco que partía rumbo a Gijón. Al cabo del tiempo doña Casimira Blanco de Gutiérrez, notó que su esposo no mostraba la intención de regresar y que cada vez las cartas y remesas se espaciaban más y más, por lo que embarcó a su hijo mayor Casimiro, de 17 años, rumbo a América en búsqueda de su padre.

Al poco tiempo de llegar y encontrar a su padre, el joven Casimiro escribió a su madre contándole que estaban muy contentos y que San Cristóbal era un lugar precioso, con un clima maravilloso.

Doña Casimira, muy segura de que para ella lo más importante era la familia y consciente de que no pensaba perder la suya, decidió embarcarse rumbo a América para encontrarse con su esposo e hijo en 1910. Así fue como vendió su casa, animales y pertenencias y se embarcó junto con su hija Modesta y el pequeño Juan Bautista rumbo a América. Su hija mayor Adela, se quedó en Campiellos pues se había casado hacía poco con Francisco Martínez originario de Sobrescobio, Asturias, España.

Al llegar a Guatemala, el pequeño Juan Bautista tomó un examen para ver en qué grado lo ubicaban y le dieron diploma de sexto grado. Él llegó sabiendo bastante matemática (dominaba la raíz cuadrada y la regla de tres, pero no el cálculo ni los logaritmos), sabía biología y siempre que se le preguntaba en dónde lo aprendió, contestaba que “en la Universidad de Campiellos”, ya que vivían muy de cerca con la naturaleza.

En Guatemala, el joven Juan Bautista empezó a trabajar de tendero en la tienda de su padre, lo cual no le agradaba por completo. Solía decir: “no me gusta espantar moscas detrás del mostrador”, refiriéndose a que no le gustaba esperar a que le llegaran a comprar; él prefería ir a vender. Trabajando para su papá tuvo varios puestos.

En alguna época fue sastre junto con su hermana Modesta, con quien descosió un pantalón de don Dionisio para aprender los cortes y hacer con ese patrón más pantalones. El joven Juan Bautista cortaba la tela y su hermana Modesta cosía. Además, fue fotógrafo y pronto se convirtió en el fotógrafo del pueblo y en el fotógrafo oficial de la alcaldía.

Por la falta de luz eléctrica en el pueblo, se convirtió también en fabricante de candelas. Trabajando en la tienda cuando tenía 17 años, don Juan Bautista se dio cuenta que había necesidad de un contador para mantener todos los números ordenados,  hacer bien las cuentas y así saber si estaban ganando o perdiendo dinero. Para ello decidió aprender contabilidad, pero el único problema era que en San Cristóbal, Totonicapán, no daban clases de contabilidad y tuvo que inscribirse en la Escuela de Comercio de Quetzaltenango.

Ir a clases le tomaba 3 horas en bicicleta. Cerraba la tienda todos los días a las 5 p.m. y llegaba a clases a las 8:30 de la noche; se quedaba a dormir en Quetzaltenango, en la casa de la familia Pontac (amigos de don Dionisio) y luego se levantaba a las 5 a.m. para ir de regreso en su bicicleta y abrir la tienda en la mañana.

Doña Casimira y su hija Modesta hacían comida española los domingos y pronto la noticia corrió entre las familias inmigrantes de España que iban de las ciudades aledañas los domingos, a comer comida española en el “Comedor Gutiérrez”. En 1923, Don Dionisio se enfermó y decidió que vendería todo para regresarse con su esposa y su nieta América, a España. Modesta, casada en Guatemala con Abelino Canella, decidió junto a su hermano Juan Bautista que no querían regresar a España y le ofrecieron comprarle la tienda a plazos.

Hicieron una sociedad para comprar la tienda. Don Dionisio aceptó y se regresó a España con su esposa. Don Juan Bautista y su cuñado, el señor Canella, le mandaban dinero de lo que producía la tienda para ir pagando su deuda y con ello don Dionisio podía subsistir en España.

El 19 de marzo de 1925, cuando don Dionisio regresaba de una caminata en Campiellos empezó a sentirse muy mal. Doña Casimira, preocupada pues su esposo no regresaba, mandó a su nieta América a buscarlo. Lo encontraron cerca de la casa y le ayudaron a entrar, pero enseguida falleció. Don Juan Bautista al enterarse de la mala noticia, viajó a Campiellos para acompañar a su mamá, quien también estaba muy delicada de salud.

En ese viaje, don Juan Bautista tuvo la alegría de conocer a Felipa, su futura esposa. Don Juan Bautista fue a visitar a su tío Antonio, el sastre del pueblo, quien tenía una foto de una muchacha muy guapa. Al ver la foto indagó con su tío Antonio quién era esa bella muchacha.

Él le respondió: “Es Felipa, hija de Remigio e Isabel Gutiérrez Álvarez, de Villamorey (pueblo vecino de Campiellos), en Sobrescobio, Asturias, que no querían que sus hijos emigraran a América y por ello se fueron a vivir a Jerez de la Frontera”. Don Juan Bautista pidió toda la información para poder encontrarla y partió en su búsqueda.

Tras varios meses como novios, don Juan Bautista y doña Felipa se casaron el 2 de abril de 1927, en Sevilla, España. Al llegar a San Cristóbal, doña Felipa se incorporó inmediatamente al trabajo con Modesta, pues el Restaurante Gutiérrez era muy concurrido ya los sábados y domingos y el Almacén Gutiérrez ya era también ferretería y gasolinera y tenía mucha demanda.

Poco después de que don Juan Bautista cerró el trato en el que acordó que le compraría a su cuñado la participación en los negocios, ocurrió un terrible accidente: por tratar de ver cuánto quedaba en el tambo de gas, un ayudante alumbró con una candela y provocó un incendio que quemó toda la tienda. Esta fue descrita como una noche de terror, donde todo el pueblo estuvo presente ayudando a combatir el fuego. De todos modos, don Juan Bautista honró su palabra y le compró su porción de la tienda a su cuñado.

A las 10 de la mañana del día siguiente empezaron a llegar las visitas. Desde luego encontrando a la joven pareja destrozada, pero empezando ya la limpieza y con el ánimo fuerte para seguir adelante, vendían lo que los clientes quisieran. Aunque fueron momentos muy difíciles, hubo acreedores que llegaron con camiones cargados de mercadería y diciéndoles que no se preocuparan en esos momentos de la deuda anterior, ni de la nueva, que ya pagarían cuando y como pudieran. Sin embargo, también hubo proveedores que le cobraron, sin ninguna concesión de tiempo, hasta la última cuenta pendiente.

Así, don Juan Bautista se vio en la necesidad de buscar financiamiento de terceros, lo cual resultó extremadamente caro.

Aunque doña Felipa estaba embarazada, no se separó de su esposo ni por un segundo y siguió trabajando día y noche junto a él. Habilitaron ese mismo día el local de la “tienda vieja”, como le llamaban, y doña Felipa se puso al frente los primeros días mientras don Juan Bautista terminaba de arreglar lo que se podía.

El 23 de julio de 1931, a media fiesta del pueblo, doña Felipa dio a luz a una niña a la cuál nombran Isabel (doña Isabelita). Los años siguientes fueron de muchísimo trabajo para la joven pareja. El 10 de noviembre de 1932, nace el hijo menor a quien nombran Dionisio.

Por esas fechas hay elecciones para la alcaldía y eligen a don Juan Bautista como alcalde de San Cristóbal. En su período hace grandes obras que mejoran el estado de calles, los drenajes y el servicio de agua. Introdujo la electricidad en el pueblo y construyó el puente sobre el río Samalá, que después de 75 años se encuentra en funcionamiento y sigue siendo útil para la comunidad.

A finales de 1935, don Juan Bautista termina de pagar en su totalidad las deudas adquiridas por el terrible incendio del año 1931, inclusive la de su cuñado Avelino Canella.

Desarrollo de CMI Corporación Multi Inversiones

  • 1920

    Con una pequeña tienda ubicada en San Cristóbal, Totonicapán, Guatemala se inician las raíces de CMI (Corporación Multi Inversiones).

  • 1936

    Don Juan Bautista recibió la visita del señor José Fanjul, uno de los grandes arroceros de la época, quien residía en Mazatenango y era su proveedor de arroz. Le habló sobre una inversión en un molino de arroz, pero don Juan Bautista le convenció que sería mejor invertir en un molino de trigo para tener en el área suficiente harina y así dar trabajo de panaderos a un buen grupo de personas. Lo animó e invitó a ser su socio y así nació Fanjul y Gutiérrez Limitada, con el nombre comercial de Molino Excelsior.

    Juan Bautista siguió su actividad emprendedora para el desarrollo económico de Quetzaltenango, por lo que hizo los arreglos necesarios con la Esso y construyó una gasolinera que abrió sus puertas al público a finales del año 1936. Más adelante, don Juan Bautista viajó a Alemania para ver y comprar la maquinaria para el molino. Además de la maquinaria, contrató a un joven alemán de apellido Shultz, quien sería el primer ejecutivo en dirigir el Molino.

    Don Juan Bautista empezó con menos del 50% de participación en el molino, pero el hijo del Sr. Fanjul, por estar buscando oro, fue gastando su fortuna y se encontró con necesidad de vender acciones del molino. Poco a poco, don Juan Bautista le fue pagando hasta comprárselo por completo.

    Con mucho trabajo, Juan Bautista simultáneamente dirigió y supervisó la Gasolinera Gutiérrez y la construcción del Molino Excelsior. El trabajo se intensificó ya que don Juan Bautista adquirió la agencia de automóviles Chevrolet y a los pocos años, además aceptó la agencia de los automóviles alemanes Opel. Todos los negocios iban bien y don Juan Bautista, que no paraba de soñar y trabajar, compró la tienda La Sevillana que era un supermercado con productos importados de España, Inglaterra y Alemania y además vendía ahí los vinos españoles que él importaba desde hacía años.

  • 1947

    La Familia Gutiérrez Gutiérrez se trasladó a vivir a la ciudad de Guatemala, debido a que doña Felipa se encontraba delicada de salud, con presión arterial alta y la altura de Quetzaltenango no era beneficiosa para ella.

    Don Juan Bautista se asoció con un grupo de industriales de la capital y se propusieron construir y poner a funcionar un molino de trigo en la ciudad de Guatemala al que denominarán “Industria Harinera S.A.“ “INHSA”. Don Juan Bautista y uno de sus socios de INHSA, se fueron de viaje a ver qué tipo de maquinaria era recomendable para el nuevo molino. Don Juan Bautista recomendó la marca Bühler (Suiza-Alemana) y el otro socio recomendó las máquinas italianas Golffeto, que fueron las que finalmente compraron.

    Así mismo, buscaron un aliado estratégico en Estados Unidos. Don Juan Bautista prefería aliarse con Pillsbury pero el socio que le acompañó prefería hacerlo con General Mills, cosa que finalmente hicieron. INHSA fue vendida en mayoría (cincuenta y un por ciento) a General Mills y don Juan Bautista se sintió excluido del negocio, por lo que decidió formar Molinos Modernos.

    Don Juanito se percató que existían excedentes de afrecho en Molino Excelsior y Molinos Modernos por lo que buscó la forma de aprovecharlos. En esta búsqueda fue como empezó un negocio de concentrados llamados Alimentos Mariscal en el cual su yerno, Alfonso Bosch, actuó como Gerente General.

    Don Paco Pérez de Antón se involucró en esta operación con la finalidad de optimizarla y promover el mercado de concentrados. Se vendían distintos tipos de concentrados para ganado vacuno y porcino, para aves de postura y pollos. Estas ventas eran insuficientes para consumir la producción de concentrados, por lo que aprovechando los excedentes, se fundó Incubadora Imperial, la cual vendía pollitos de un día a una empresa que se llamaba Mayapan. Posteriormente, Mayapan quebró y don Juan Bautista les propuso valuar la empresa para recibirla como pago de la deuda que le tenían a Incubadora Imperial y entregó el saldo restante a los dueños de Mayapan.

    Pérez de Antón, en esa época guiado por don Juan Bautista, le planteó unir todo en una sola operación, por lo que compró un terreno en la subida de Villalobos, en Guatemala, y fundan Avícola Villalobos que integraba Mayapan, La Felicidad, Incubadora Imperial y la venta de pollo en un pequeño rastro que inauguraron en la Calzada Aguilar Batres (el actual rastro número uno que está todavía en el mismo lugar).

  • 1967

    Don Juan Bautista, junto con su yerno Alfonso Bosch, inauguró la Cafetería “Los Pollos” donde servirían pollo frito que tenía una receta especial, acompañado con papas, cervezas y aguas gaseosas.
  • 1971

    Esta vez en compañía de su hijo Dionisio, Francisco Pérez de Antón y Javier Iraizos, hace otras pruebas con diferentes recetas y condimentos y finalmente inauguran el primer restaurante “Pollo Campero” negocio en el que su hijo Dionisio es nombrado Presidente.
  • 1974

    Don Juan Bautista sufre la terrible pérdida de su hijo menor Dionisio y de su yerno Alfonso Bosch, quienes estaban efectuando una misión heróica del Club Rotario. Sus nietos de las ramas Gutiérrez Mayorga y Bosch Gutiérrez se encuentran en la situación de tener que seguir la labor que dejaron sus padres y se fueron incorporando a las compañías según su edad lo permitió, en forma progresiva.
  • 1977

    Don Juan Bautista con el apoyo de Francisco Pérez de Antón, Andrés Sedano y sus nietos, crean una empresa insignia con administración descentralizada y dedicada a la generación de nuevos negocios: CMI.